
Alzar, mecer, amamantar, bañar, vestir…El cuerpo de quien cuida a un bebe trabaja sin parar. Y nadie lo cuenta. Para todos los que cuidan: madres, padres, abuelas/os, tías/os, cuidadores. Porque cuidarse a uno mismo también es parte de la crianza.
Cuando llega un bebé a la familia, toda la atención se centra en él, con toda la razón del mundo. Sus necesidades, su sueño, su alimentación, su desarrollo. Pero hay algo que suele quedar completamente en segundo plano: el cuerpo de quien lo cuida. Y ese olvido tiene consecuencias reales. Como kinesiólogo, fisioterapeuta y quiropráctico, veo a diario en mi consulta que llegan con dolores de espalda, muñecas inflamadas y cervicales contracturadas que comenzaron casi sin que se dieran cuenta, desde que empezaron a cargar a un bebe. La buena noticia es que la mayoría de esas lesiones se pueden prevenir. Solo hace falta saber cómo.
El cuerpo del cuidador trabaja más de lo que parece
Un recién nacido pesa en promedio entre 3 y 4 kilos. Un bebe de seis meses ya superalos 7, y al año puede llegar a los 10 kilos o más. Eso significa que el cuidador carga, literalmente, el equivalente a una mochila escolar llena durante horas, sin entrenamiento previo y, peor aún, con posturas que generan cargas desproporcionadas sobre la columna, las muñecas y los hombros. El error más común es no considerar al propio cuerpo como una estructura que necesita cuidado. Cuando cargamos a un bebe con el tronco inclinado hacia adelante, encorvados o con el cuerpo rotado, multiplicamos las fuerzas que actúan sobre los discos de la columna y los músculos de la espalda. No es un gran golpe lo que genera la lesión: es ese mismo gesto mal hecho, repetido decenas de veces al día, durante meses.
La clave está en acercar, no en alcanzar
Hay un patrón que se repite en casi todos los cuidadores: el adulto inclina el tronco hacia adelante para sostener o alcanzar al bebe, en lugar de hacer lo contrario.
La regla más importante que puedo darles es simple: siempre él bebe hacia vos, nunca vos hacia él bebe.
Cuando alces a tu bebe desde la cuna o el piso, flexiona primero las rodillas y las caderas como si fueras a sentarte, acércalo a tu cuerpo antes de moverte, y recién entonces incorpórate con la espalda derecha.Este gesto, que parece menor, distribuye el esfuerzo en los músculos grandes de las piernas y las caderas, que están diseñados para ese trabajo, y libera la columna lumbar de una carga que no le corresponde.

Al sostenerlo en brazos, el objetivo es mantener la espalda en su posición natural, sin exagerar la curva ni aplanarla. Él bebe debe quedar apoyado sobre el antebrazo y el costado del cuerpo, con su pelvis bien sostenida.


Las muñecas: una zona que casi nadiecuida
Existe una lesión tan frecuente entre los cuidadores de bebes que en medicina se la conoce popularmente como el pulgar de mamá, aunque también les pasa a los papas, abuelas y a cualquiera que cargue aun bebe regularmente. Su nombre técnico es tendinitis de Quervain, y se origina cuando sostenemos la cabeza o las piernas del bebe haciendo una pinza con el pulgar y el índice, con la muñeca en una posición tensa y forzada. La solución es tan sencilla como efectiva: abrir la mano en forma de copa, distribuyendo el peso del bebe entre todoslos dedos, en lugar de concentrarlo en dos. Parece un detalle menor, pero a lo largo de meses de crianza marca una diferencia enorme. Otra opción más que valida es cerrar la mano como puño y hacer coincidirla línea del antebrazo con la muñeca, e sdecir que la mano no quede inclinada respecto del brazo.
Amamantar, dar una mamadera, bañar: momentos de alto riesgo postural
La lactancia y la alimentación con mamadera son situaciones particularmente riesgosas porque implican mantener una posición estática durante periodos prolongados, muchas veces en la madrugada, con el cuerpo ya cansado. El error más frecuente es encorvarse hacia él bebe, lo que genera una postura con joroba pronunciada y la cabeza proyectada hacia adelante. Esta posición sobrecarga las vértebras del cuello de una manera que muchos no imaginan: por cada centímetro que la cabeza se adelanta respecto a su posición natural, el peso que percibe la columna se duplica.
El consejo practico es usar una almohada de lactancia o cualquier almohadón firme para elevar al bebe hasta la altura del pecho. Así, quien cuida recibe al bebe en lugar de doblarse para alcanzarlo. El respaldo de la silla debe llegar hasta la zona lumbar; si no lo hace, un almohadón en la espalda baja resuelve el problema. Para el baño, si la bañerita está en el suelo, lo mejor es arrodillarse sobre una superficie acolchada en lugar de inclinarse hacia adelante con la espalda arqueada. Aunque si es levemente mas baja cuando el cuidador se encuentra de pie, recomendamos siempre la flexión de caderas y rodillas, manteniendo la espalda recta.
El habito más simple: alternar el lado
Muchos cuidadores tienen un brazo dominante para cargar al bebe y lo usan casi exclusivamente durante meses. Esto genera desequilibrios musculares que con el tiempo se traducen en dolor de cuello, hombro o cadera de un solo lado. La recomendación es cambiar de brazo cada diez o quince minutos y ser conscientes de no cargar siempre del mismo lado. Los portabebés ergonómicos certificados son aliados muy valiosos en este sentido. A diferencia de los brazos, que concentran la carga en hombros y columna, un buen portabebés distribuye el peso del bebe sobre las caderas y el tronco del adulto, dejando la espalda libre. Solo hay que asegurarse de que la pelvis del bebe quede en posición de rana, con las rodillas más altas que las caderas.
Cuando el cuerpo avisa: no naturalizar el dolor
Una de las cosas que más me preocupa como profesional es la cantidad de personas que normalizan el dolor como parte inevitable de la crianza. No lo es. El dolor es una señal de que algo no está funcionando bien, y atenderlo a tiempo es mucho más sencillo que tratarlo cuando ya se volvió crónico.
Vale la pena realizar una consulta si aparece dolor en la base de la muñeca o al agarrar algo, hormigueo o adormecimiento en los brazos o las manos, dolor de cuello o espalda baja que dura más de dos o tres días, sensación de que algo cruje o se traba al levantarse o girarse, o cefaleas frecuentes que comienzan en la nuca.
Una consulta temprana puede evitar mesesde tratamiento.
La crianza es un acto de amor enorme. Pero el amor no protege la columna. La información, sí.
Cada vez que alzas a tu bebe con las rodillas dobladas, que lo acercas a vos en lugar de encorvarte, que abrís la mano en copa para sostenerlo, o que cambias de brazo antes deque el cuerpo lo pida, estas cuidando a dos personas a la vez: a él y a vos.
Un cuidador saludable puede cuidar mejor, por más tiempo y con más presencia. Eso, al final del día, también es un regalo para él bebe.

ASESORAMIENTO:
Lic. Matías Menéndez MP 2197– Quiropraxia Menéndez – José Hernández 639 PB:2 -Turnos: 54 9 388-3331585Redes sociales: @quiropraxiamenendez