
El prurigo infantil es una de las consultas más frecuentes en dermatología pediátrica. Se caracteriza por la aparición de “granitos” muy pruriginosos, generalmente en brazos, piernas y otras zonas expuestas. Aunque puede parecer alarmante, en la mayoría de los casos se trata de una reacción exagerada de la piel a picaduras de insectos, especialmente mosquitos.
¿Por qué aparece?
El principal desencadenante es la hipersensibilidad a la saliva de los insectos. Los niños, especialmente entre los 2 y 7 años, reaccionan con lesiones más grandes, más rojas y mucho más pruriginosas que los adultos. Además, los niños con piel atópica son más propensos a presentar prurigo y a que las lesiones se perpetúen por el rascado.
En casos menos frecuentes, el prurigo puede volverse crónico o asociarse a otras condiciones cutáneas, por lo que si las lesiones persisten durante meses o empeoran, se recomienda una consulta dermatológica.
Tratamiento: aliviar el picor y evitar el círculo “picazón-rascado”
El objetivo principal es romper el ciclo del prurito, que puede causar infección y dejar marcas.
· Corticoides tópicos suaves a moderados por períodos cortos ayudan a bajar la inflamación.
· Antihistamínicos orales pueden ser útiles, especialmente para mejorar el sueño en niños que se rascan durante la noche.

· Cuidado de la piel: baños cortos, compresas frías y emolientes ayudan a calmar.
· Evitar el rascado: cortar uñas y, si es necesario, usar guantes de algodón por la noche.
Si las lesiones tienen pus, mal olor o aumentan de tamaño, es probable que haya infección secundaria y el tratamiento debe incluir antibióticos indicados por un profesional.
Cómo prevenirlo: el rol clave de los repelentes
La mejor estrategia es evitar nuevas picaduras. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recomienda:
_· Menores de 2 meses: no usar repelentes; solo barreras físicas como mosquiteros.
_· Niños mayores: usar repelentes con DEET, pero no superar el 30%.
_· Aplicar el producto en las manos del adulto y luego en la piel del niño, evitando ojos, boca y piel irritada.
_· No usar productos que combinan protector solar + repelente.
_· Recordar que la citronella y las pulseras repelentes no son efectivas como método único.
_· Complementar con mosquiteros, ropa clara y de manga larga, y evitar horarios de mayor actividad de mosquitos (amanecer y atardecer).
El prurigo infantil es molesto, pero suele mejorar con cuidados adecuados y prevención. Controlar el ambiente, usar repelentes seguros y tratar la inflamación desde el inicio ayuda a evitar complicaciones y mejora la calidad de vida de los niños.

ASESORAMIENTO: Dra. Colina, Verónica. (MP 3677 • MN 118943) . Pediatra (SAP) esp. en Dermatología Infantil (UBA) • SANATORIO DEL ROSARIO • Belgrano 340 • Tel 0388 -4845222 / 4224848 / +54 9 3884174075 • www.sanatoriodelrosario.com.ar