Avances recientes en el diagnóstico del TEA, como el uso de biomarcadores, han mejorado la precisión y la eficiencia de la detección temprana. Las intervenciones tempranas en comunicación y lenguaje, como la Terapia de Análisis de Comportamiento Aplicado (ABA) y programas educativos estructurados, son fundamentales para el desarrollo de habilidades cognitivas y sociales, así como para incrementar la autonomía de los niños.

Además, la formación continua de los profesionales de la salud es esencial para mantenerse al día con las nuevas técnicas y tecnologías en el tratamiento del TEA. Un enfoque multidisciplinario, especializado en neurodesarrollo y autismo, es necesario para ofrecer una atención integral y personalizada. La coordinación efectiva entre las distintas disciplinas mejora la calidad del cuidado y los resultados a largo plazo.

El TEA se diagnostica según los criterios del DSM-5 y la CIE-11, considerando déficits persistentes en la comunicación social y patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

-Déficits en la reciprocidad socioemocional, como dificultades para iniciar o responder a interacciones sociales.

-Alteraciones en la comunicación no verbal, incluyendo contacto visual, gestos y lenguaje corporal.

-Dificultades en el desarrollo y mantenimiento de relaciones apropiadas al nivel de desarrollo, como problemas para compartir juegos o hacer amigos.

La concepción del autismo ha cambiado significativamente a lo largo de los últimos años, gracias en parte al avance que se está produciendo en su investigación. La última versión de la clasificación internacional de trastornos mentales más importante el DSM – V (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders – 5), de la American Psychiatric Association (APA). Así lo refleja incluyendo el autismo dentro de los trastornos del neurodesarrollo, dejando a un lado la antigua conceptualización de Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD).

Los trastornos del neurodesarrollo tienen su origen en el periodo de gestación y se caracterizan por deficiencias en el desarrollo que producen limitaciones en áreas específicas o globales a nivel personal, social, afectivo, académico, laboral, etc….

El autismo pasó así a denominarse Trastorno del Espectro Autista (TEA), reconociendo una sintomatología común a todos los individuos en un amplio abanico de fenotipos. Desaparecieron los diferentes subtipos denominados: Síndrome de Rett, Síndrome de Asperger, Trastorno desintegrativo de la infancia y Trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

ASESORAMIENTO:

  • CLÍNICA NTRA. SRA. DE FÁTIMA (Palpalá) Cel +54 9 3884724570
  • CONCIENCIA Centro Pediátrico de evaluaciones cognitivas • Cnel. Dávila 791, B° Ciudad de Nieva S.S. de Jujuy Cel +54 9 3885121111

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