Actualmente nos encontramos frente a una transformación en los lazos sociales, frente a otros modos de establecer vínculos. Pero ¿a qué nos referimos con estos términos?, si nos remitimos a la Real Academia Española encontraremos que la definición de lazo social alude a unión, vínculo o ligazón, tanto afectiva como funcional, que une a los individuos dentro de una comunidad.Por su parte el término vínculo significa unión, lazo, conexión o atadura, ya sea física o simbólica, que relaciona a personas, cosas o ideas entre sí.Desde la psicología el vínculo tendría que ver con ese espacio que se da “entre sujetos”, fundamental para la construcción de la personalidad y subjetividad. Hoy por ejemplo, a la edad de 9/10 años, nos encontramos con el inicio de una preadolescencia que se va delineando y a partir de esta edad, optan por juntarse con su grupo de amigos a través de llamadas grupales desde sus celulares personales mientras juegan en línea, de esta manera se establece un modo de estar con el otro sin presencia de corporalidad donde sólo cobra protagonismo la voz que transmite y guía el trabajo conjunto que en equipo deberán realizar sus jugadores para desafiar las proezas que el video juego demanda.

Se trata de un modo de estar con el otro sin una presencia física, sino virtual donde la interacción es a través de un personaje donde cada jugador que lo direcciona está situado en el escenario propio de cada casa por separado.

Frente a esta manifestación, entre otras, que pertenece al mundo digital , que más preocupa a los adultos, aparecen interrogantes desde el lugar de padres u otros referentes de cuidado y/o afectivos, en cuanto al cómo fortalecer los vínculos como adultos con sus hijos, sean niños o adolescentes y cómo se suscitan los lazos entre los propios pares. Es importante mencionar cuestiones fundamentales que son los cimientos para un desarrollo personal y vincular sano, que comienza a gestarse desde la temprana infancia por quien imparte los cuidados y nutrición a través del cumplimiento de una función, entendiendo por este término el lugar que se le asigna simbólicamente a otro dentro de la trama vincular.

Quien cumpla la función materna será quien mime, arrulle, nutra, toque, abrigue, hable, el modo en que se ejerce la función materna también tendrá que ver con la propia historia de constitución subjetiva de la madre o cuidadora, la función materna estará dada por el trabajo de vincularse a ese bebé y encontrar gratificación al hacerlo, en el mejor de los casos, decodificando las reacciones de las necesidades no satisfechas de sueño, hambre, dolor, atribuyéndoles además un significado.

Para el fortalecimiento de los vínculos es preciso el diálogo y la comunicación permanente, que brinde una apertura para identificar emociones y sentimientos, sin censurar su expresión, posibilitando un abanico de resoluciones en caso de ser requeridas, un momento de atención plena hacia al niño/niña y/o adolescente, un espacio de intercambio donde el adulto pueda interiorizarse y conocer sobre gustos, intereses y motivaciones para poder también apoyarlos e impulsarlos. Apelando de este modo a sentar las bases de la confianza necesaria que se va construyendo paulatinamente desde este accionar, para que todo aquello que se vaya suscitando en los diferentes momentos evolutivos, sea acompañado de una crianza con claridad en los límites que permita a los niños y adolescentes contar con frontones sólidos en los que respaldarse.

En lo apremiante de los ritmos actuales de vida y laborales, los adultos suelen cuestionarse, pero no se trata de la cantidad de tiempo sino de la calidad y la constancia con la que se brinda un espacio de escucha, atención e intercambio. Desde actividades sencillas que no conllevan más que creatividad se puede lograr afianzar las relaciones, desde la participación en actividades cotidianas porque no transformándolas para que resulten más atractivas, invitándolos a incluirlos en ellas con un: “te invito a cocinar conmigo, preparemos una receta que elijas; escuchemos la música que te gusta o contame sobre el juego en línea que jugas con tus amigos” …

Se trata de no retroceder ante las nuevas tendencias o encasillarlas desde lo negativo, no emitir prejuicios por ser diferentes ni tampoco llegar al punto de que el freno del aburrimiento sea sólo a través de una pantalla.

Si bien la vorágine laboral y cotidiana nos lleva a perder estos espacios de construcción eintercambio con el otro, es preciso poder compartir un juego, un paseo, una actividad además de fomentar actividades deportivas, artísticas y recreativas que permiten la socialización entre pares a la vez que potencian y estimulan destrezas físicas y cognitivas, permiten gestionar emociones, fortalecen habilidades motrices, permiten la exploración espacial y la interacción. Aún persisten infancias y adolescencias que optan por compartir en clubes deportivos, forman parte de bandas musicales u otros contextos que constituyen su grupo de pertenencia, lo que en la adolescencia resulta fundamental, el grupo de pares se constituye como refugio emocional y posibilita la construcción de la identidad, fuera del núcleo familiar que comienza a gestarse. Es un tiempo en el que se admiran modelos, generalmente del mundo musical y deportivo, hoy también se siguen sagas de libros inspiradas en series televisivas, cuyo contenido invita al debate y discusión que los adolescentes suelen abrir, incluso hasta con los adultos, dado que esta etapa también se caracteriza por el espíritu crítico, espacio en el que también se puede compartir y aportar.

Se trata de no perder el calor y la constancia de lo que en la temprana infancia se sostenía como adultos, donde siempre había un tiempo de ir a la plaza y jugar sólo que a edades diferentes los desafíos también van cambiando y creciendo, transitando progresivamente ese camino a la autonomía, guiando como adultos esa conquista de independencia. Resulta esperable en el trayecto experimentar temores, desorientación o dudas, nuestra caja de herramientas proviene de las matrices que nos constituyen, con nuestro bagaje que hace a la esencia que queremos forjar en nuestros niños y/o adolescentes, superando las restricciones o barreras que nosotros mismos solemos imponernos desde el prejuicio por sentir que estamos en diferentes sintonías o que se fracasa ante alguna dificultad propia del crecimiento y más aún dentro de las nuevas configuraciones relacionales . Cabe destacar que en la adolescencia se experimenta una serie de duelos esperables que implican cambios en la manera de interrelacionarse con los padres y/o refrentes de cuidado, entre ellos el duelo por el rol e identidad infantil, que implica ir renunciando a la dependencia infantil y protección, el duelo por los padres de la infancia que implica desidializarlos, distanciarse de ellos y el duelo por el cuerpo infantil, en razón de los cambios que se experimentan.

Otras de las características que se manifiestan son la presencia de ambivalencia que significa por un lado sostener el deseo de crecer y por otro de seguir siendo niños, aislamiento y fluctuaciones en el humor. Es preciso entender que las interrelaciones son dinámicas, experimentan cambios propios de las diferentes etapas evolutivas, frente a ello es necesario respetar los tiempos y ritmos en su tramitación. Cabe mencionar el valioso aporte que brindan las llamadas terapias creativas, acompañando los momentos del crecimiento utilizando como recurso técnico el arte y el juego para explorar conflictos, las mismas se ofrecen como talleres grupales para niños/ niñas y adolescentes; permitiendo la tramitación de conflictos o problemáticas propias de la etapa evolutiva que se atraviesa, facilitando el intercambio de ideas, la comunicación y el apoyo emocional entre pares. Se constituyen como espacios de contención, de seguridad y pertenencia.

Cabe mencionar el valioso aporte que brindan las llamadas terapias creativas, acompañando los momentos del crecimiento utilizando como recurso técnico el arte y el juego para explorar conflictos, las mismas se ofrecen como talleres grupales para niños/ niñas y adolescentes; permitiendo la tramitación de conflictos o problemáticas propias de la etapa evolutiva que se atraviesa, facilitando el intercambio de ideas, la comunicación y el apoyo emocional entre pares. Se constituyen como espacios de contención, de seguridad y pertenencia. Mas allá de las necesidades propias de cada etapa del crecimiento el común denominador en todas ellas será desde nuestro rol de adultos, padres, cuidadores y/o refrentes afectivos validar las emociones, sostener la presencia, la escucha, la contención, el afecto, el acompañamiento e intercambio con nuestros niños/niñas y adolescentes conociendo las nuevas configuraciones relacionales aportando desde nuestro lugar para un óptimo desarrollo no sin vaivenes.

Para concluir comparto una canción que resume poéticamente la relación con los hijos, Esos locos bajitos…. Joaquin Sabina:

“A menudo los hijos se nos parecen Así nos dan la primera satisfacción Esos que se menean con nuestros gestos Echando mano a cuanto hay a su alrededor Esos locos bajitos que se incorporan Con los ojos abiertos de par en par Sin respeto al horario ni a las costumbres Y a los que, por su bien, hay que domesticar Niño Deja ya de joder con la pelota Niño, que eso no se dice Que eso no se hace Que eso no se toca Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma Nuestros rencores y nuestro porvenir Por eso nos parece que son de goma Y que les bastan nuestros cuentos Para dormir… Nos empeñamos en dirigir sus vidas Sin saber el oficio y sin vocación Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones Con la leche templada Y en cada canción Nada ni nadie puede impedir que sufran Que las agujas avancen en el reloj Que decidan por ellos, que se equivoquen Que crezcan y que un día Nos digan adiós…”

ASESORAMIENTO

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