Hace más de tres décadas que internacionalmente se celebra en agosto la Semana Mundial de la Lactancia Materna, con el objetivo de promover, proteger y concientizar sobre los beneficios de esta para salud de los niños y niñas, de las personas que amamantan, para la sociedad, para el sistema de salud y el Estado.

Para ello, se llevan a cabo actividades tanto a nivel público como privado, de manera tal que como sociedad podamos conocer su real impacto, como así maneras de acompañar a quienes llevan a cabo esta tarea tan ardua y valorable de dar la teta.

Estas son algunas de las afirmaciones que las mujeres y familias escuchan durante el embarazo y lactancia, tanto de sus seres cercanos, amigos, desconocidos como agentes de salud. En su mayoría no tienen un sustento científico, son frases que se repiten por costumbre o en base a creencias personales, con el poder de impactar negativamente en la confianza y seguridad de la persona que amamanta, en detrimento de la lactancia.

  • Como mi mamá, hermanas, no pudieron dar la teta, yo tampoco voy a poder hacerlo: La capacidad de amamantar de una persona no se determina genéticamente, ya que corresponde a la función secretora de la glándula mamaria que es adquirida durante la gestación. Esto quiere decir, que la glándula como órgano está biológicamente preparada para producir leche luego de atravesar un embarazo, porque diversas hormonas involucradas provocan su maduración, adquiriendo dicha capacidad.
  • Debo preparar mis pezones durante el embarazo para poder dar la teta (cepillándolos, frotándolos, haciendo ejercicios tipo rotación, etc.): Como vimos anteriormente, es durante el embarazo que los pechos se preparan para producir leche. La mujer puede notar en el primer trimestre que estos aumentan su tamaño, que la areola se oscurece, que aparecen unas protuberancias (glándulas de Montgomery), puede haber mayor sensibilidad frente a ciertos estímulos, e incluso secreción de gotas de calostro hacia el final de la gestación. Todos ellos son claros signos de que el cuerpo tiene su propia preparación para la lactancia, no siendo necesario hacer algo externo más que familiarizarnos con estos cambios e informarnos oportunamente.
  • Tengo que darle la teta cada 3 horas para que mis pechos se carguen y no sobrecargar el sistema digestivo de mi bebé. La lactancia se rige por la libre demanda, esto significa que es el o la bebé quien determina con qué frecuencia y que duración llevará a cabo cada mamada. Ello tiene una doble justificación:
    • 1) dar la teta satisface diversa necesidad del lactante, no solo la nutricional, como dar contención, placer, seguridad, conciliación del sueño, hidratación, calor, etc.
    • 2) la cantidad de leche que puede producir una persona se regula por oferta y demanda, por lo cual, a mayor drenaje, mayor producción. Además, la glándula mamaria tiene la capacidad de generar está en el mismo momento de la mamada, no siendo necesario esperar a que carguen.
  • Si tengo pechos pequeños, significa que produciré poca leche: El tamaño de los pechos varía por el contenido de grasa de estos. Si bien hay cierta variabilidad en el tejido glandular, en la gran mayoría de las mujeres es suficiente para producir leche en cantidad y calidad suficiente.
  • Debo tomar mucha agua para tener más leche: La mujer debe hidratarse debido a su necesidad. La cantidad de leche que produce aumentará en la medida en que genera mayor estímulo y drenaje por succión del bebé y/o extracción manual o mecánica.
  • Como comí algo pesado/picante, mi bebé tendrá cólicos: La leche humana se produce a partir de la sangre de la mujer, ello significa que no hay una relación directa entre su dieta y la calidad de la leche, cuya composición será siempre acorde a las necesidades del niño/a. Los cólicos del lactante forman parte del desarrollo y madurez de su sistema digestivo, y no son una entidad patológica salvo se asocien a ciertas alergias o condiciones que deben ser diagnosticadas por su pediatra.
  • Dale una mamadera con leche de fórmula de noche para que duerma más: El sueño de los bebés es diferente al adulto, lo que significa que los despertares son necesarios para la satisfacción de sus necesidades. Por lo cual, como cuidadores debemos trabajar nuestras expectativas con relación al mismo, informándonos sobre lo esperable para poder acompañarlos durante esta etapa. Por su parte, eliminar las tomas nocturnas puede tener un impacto negativo en la producción de leche. Durante la noche, la prolactina – hormona que regula dicha producción- se eleva, calibrando la cantidad de leche que requerirá el bebé al día siguiente.
  • Después del año de vida la leche se vuelve agua: La leche humana tiene la capacidad de modificarse constantemente, adaptándose a las necesidades del bebé según su edad, momentos del día, estado de salud, etc. Ello significa que no importa la edad del niño o niña, la leche humana será siempre de buena calidad, desde lo nutricional como inmunológico, ayudando a la maduración de su sistema de defensa y crecimiento.
  • Tu bebé ya camina y come comida sólida, no debería seguir tomando teta: La OMS sugiere que la lactancia se prolongue hasta al menos los 2 años de vida o más, por los beneficios a largo plazo que la misma ofrece para el lactante y la persona que amamanta. Por su parte la evidencia científica indica que la lactancia en niños/as mayores no genera daños en la salud física ni emocional.

¿Cuál es el rol de la pareja y entorno en apoyo de la lactancia?

Si bien la tarea de amamantar le corresponde exclusivamente a la mujer, es sabido que la postura que tome al respecto su entorno más cercano y de confianza tendrá un impacto directo en esta. Diversos estudios demostraron que la influencia más importante está dada por la pareja y el o la pediatra, aumentando y disminuyendo las probabilidades de sostener la lactancia, según muestren signos de confianza y apoyo hacia la capacidad de la mujer de dar la teta, o, por el contrario, si ponen en duda esta.

  • Ofrecer palabras de aliento: dar la teta significa un gran desafío físico y emocional, donde entra en juega incluso la capacidad de ser madre. Recordarle a la mujer que lo está haciendo bien, que no está sola, que es admirable el esfuerzo que está realizando, pueden ser ese empuje que necesitan para seguir adelante.
  • Acercarle un vaso de agua, almohadones u otras medidas de confort mientras amamanta: dar la teta es un trabajo de jornada completa, ante lo cual poder contar con ciertas comodidades puede hacer más llevadero el día a día.
  • Evitar el uso de mamaderas como forma de involucrarse en el cuidado del bebé: la pareja o familia tiene múltiples formas de implicarse en el cuidado de los bebés alimentados a pecho, ya sea participando en el cambio de pañales, el sueño, el baño, hacerle upa, cantándoles, meciéndolos,
    entre otros.
  • Informarse y buscar ayuda cuando lo crean necesario: en cambio de repetir algunos de los mitos o creencias alrededor de la lactancia, darnos el lugar de aprender sobre la misma con profesionales actualizados y especialistas en el tema, es una gran iniciativa para involucrarnos y acompañar a
    las personas que amamantan.

Generar las condiciones para que la lactancia sea posible es una de las maneras de promover la igualdad de oportunidades para un crecimiento y desarrollo óptimo para los niños. Para ello es necesario un trabajo conjunto entre las familias, la sociedad, el sistema de salud y el Estado, entendiendo esta como el eje prioritario para alcanzar la soberanía alimentaria para nuestras infancias.

ASESORAMIENTO
Florencia Montiel – Puericultora especialista en Lactancia Materna – acompañante pre y postnatal. Cel. +54 9 3884070585

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